Roja descubridora,
fija tu imagen,
en escarcha de color.
En tu cámara-ojo,
fotograma clave y
un fundido a negro
Brilla apagada, gris.
Regresa, primera
habitante de la noche
De la plena oscuridad,
a no hallarse
sino en débil rosa
En tu frágil retina,
fulgor blanco.
Tiempo de cegueras.
Tenue haz infiltrado,
hilo apenas,
su susurro dorado
Calma tus pies el mar.
Entre espumas,
escapan tus penas