Cielo, tu grisacea
voz, ya al suelo
llama, hiere, humilla
Rayo de metal,
transpórtame ya,
en tu ala veloz.
Ojo de neón
tras cristalina máscara,
aguas arriba.
Algaida verde,
¿yerma tierra futura?
Muda foresta.
Salamanquesa,
sanguina de la poza
sobre el verdín
Gran y dura luz
que mi piel hoy venera
aun quebradiza