domingo, 8 de julio de 2018
Sr. Nadie
Entre las noches de vapor y láser
ya mi corazón se halla congelado
en voces de terciopelo líquido
y en sonrisas de helio sublimado.
Devenido en mis ojos sin rostro.
En soledad sin palabras, cambiado.
Transmutado mero guardian de lunas.
Agua sólida, un yo desintegrado.
Mi espíritu busca bustos de bronce,
araña, entre ignotos abismos,
convoca cangrejos exploradores
a la caza de nuevos organismos.
Se devana mi cabeza en juzgar
del narval su belleza o su fealdad
cuando en verdad solo debiera
de su fidelidad, falta de maldad.
Emerjo al día: el señor Nadie,
cuatro personas escindidas de una.
Miro hacia un infinito extraño,
a esa maldita y vacía cuna.
martes, 1 de mayo de 2018
El Coleccionista
Colecciono movimientos,
y cautivas contracciones,
venidas de otros tiempos
muertos y sus sensaciones.
Colecciono libros bellos
y amargos pensamientos.
Cuando paseo por museos
o bulevares abiertos.
Colecciono breves lluvias,
extensas conversaciones,
acentos, músicas nubias,
los sonidos y expresiones.
Colecciono suvenires,
y apilo mis recuerdos
que descubren avenires
y futuros sentimientos.
Colecciono añoranzas
y cambios inesperados.
En la distancia no mandan
los hábitos hospedados.
Colecciono fantasías
y también desolaciones.
Desconfianzas, y a días,
enseñanzas y razones.
Colecciono amistades
y otros nuevos encuentros.
Colecciono lenguas leales,
pruebas de asentimiento.
Colecciono piezas aureas
y arquitecturas vivientes.
Colecciono lunas llenas
y terracotas durmientes.
Colecciono posiciones
en los lechos ajenos.
Colecciono muchas noches
las danzas de otros cuerpos.
Colecciono. Yo y solo yo.
Yo colecciono. Solo yo.
Yo solo. Colecciono. Yo.
domingo, 15 de abril de 2018
El día perdido y encontrado (Un poema ilimitado)
En el día perdido y a la vez encontrado,
bajo cielos distantes, un poema ilimitado.
Batieron su cuerpo herido, olas de cristal,
granos mezclados de arena y sal y un sol letal.
Quemaduras abiertas por la despiadada luz,
esperan remedios y signos de luna o cruz.
Alba, bajo tu seno, primavera oscura,
tus opalos de nube cubrieron su figura.
Una tempestad devino carne y alma anhelada
sobre una ultramar azul internacional helada.
El viento recorrió los huesos sin refugio
barriendo las sombras y cualquier subterfugio.
En su pecho cual bolsillo, flores escondidas
murieron aventadas y así desconocidas.
Esa corriente, una vía reptada y lenta,
al tiempo fue su oráculo y despierta absenta.
Borró los relatos de oro bajo los astros,
las imágenes de otros sueños y sus rastros.
Las lágrimas así proyectadas como balas,
noche donde su melancolía perdió alas.
Ocaso de recuerdos de su futura hambre,
y el horizonte de fiero fuego, dolor y alambre.
Sin escape, salvo una mirada adelante
y un beso desesperado del agrio Levante.
Aurora, la tormenta saludó su aventura,
el eco de su llegada a nuestra playa dura.
En el día perdido y a la vez encontrado,
bajo cielos distantes, un poema ilimitado.
domingo, 25 de marzo de 2018
La Douleur
Cuando la oración priva del sueño.
Cuando el sueño priva de la oración.
Si el deber carga con la emoción,
si lo que cambia nuestro interior,
no es una nueva esperanza
sino la constante amenaza.
En este río subterráneo sobreviene
esta contracepción sin equilibrio.
en la vanguardia y matriz del dolor.
Cuando lo que me dio vida al final
se halle desaparecido sin remedio,
dime: ¿cómo seguiré siendo yo?
Nuevos viajes y renovada lucha,
viejos recorridos, idas y venidas.
Mucho que perder y todo el riesgo
puesto en la mesa de esta operación.
Consciente del horroroso proceso,
solo puedo ser cariñoso y paciente.
En todo este camino no se presenta,
no se halla ninguna justicia ni belleza.
Solo una intachable verdad biológica.
Paseo hoy por esta ciudad de muertos
todas estas terribles confesiones,
recogidas en una amarga cosecha.
Observo cenizas de ideas en el aire.
No voy a hallar mejores soluciones
ni singulares puertas de percepción.
Llevo un jacinto y mis reflexiones.
esta tarde, tan extrañas y amargas.
He venido a replantar y velar la flor.
Voy a enterrar y abandonar lo demás.
Abrazo la brisa. Trazas de crematorio.
Otra vez todo el amor ya perdido,
otra vez la herida abierta y viva.
Una luz de sangre me reconoce
a la busqueda de paz y de mañana.
lunes, 5 de marzo de 2018
Gestalt
Ala de rosa y faz de miel.
Arca de raso y pluma infiel.
Dirección hacia Arc-en-ciel.
Puentes de cruz
en puntos de luz.
Suspiró allí mi aurora,
y aún así aulló sonora:
Esta vida enamora.
Agua cerrada,
brilla soñada.
En la confiada palabra
que multiplicada, labra.
En una voz que grita: abra!
Jamás mineral,
luna animal.
Yazgo aquí, flor inerme.
Aunque la vigilia merme,
esta noche no se duerme.
domingo, 7 de enero de 2018
Antifragil
Mi piel gime helada entre la bruma,
mi lengua paralizada en su cielo.
Mi cabeza se revela así aún aturdida,
Mi alma se retuerce rebelada.
Un emigrante busca su sitio en mí,
solo entre esta maraña de gente.
No puedo ser un testigo fiel salvo
de mis recónditos sentimientos.
Soportar el peso de tanta tribulación,
agitándose todos mis fundamentos.
Cómo sin dejar atrás mi sensibilidad
sobrevivir tanta carga y esfuerzo.
Expresar una emoción tan confiada
cuesta ahora toda una eternidad.
Mis manos y brazos forman un arco
que a veces ora, y a veces se tensa.
Recostado, acerco hasta mi pecho
mis rodillas. Me comprimo
sumergido entre sabanas y mantas,
entregado a la deformada noche.
Para mañana queda otra perspectiva,
del agua y del horizonte flexible.
A diario, cambiante, su verde rayo
me da su apoyo para continuar.
lunes, 1 de enero de 2018
Escapade (Ad Astra Per Aspera)
Respiro. Cojo aire.
Tres días en la plaza del santo suplicio.
Supero la regla de juego, impuesta.
Paso a otro nivel y así me marcho, solo
un conductor nocturno más.
Arranco. No acometeré otras tentativas,
pienso, mientras abro distancia.
No voy a repetir silenciosas nuevas visitas,
ni más notas, sobre el café bohemio.
Cantaré en la perdida, sobre el apego
a los amigos que ahora se alejan.
Reiniciaré lazos con mi anterior vida.
No a las lagrimas extraviadas.
Romperé la separación de dos mundos,
no sobrevolaré mucho la añoranza.
Retomaré la pequeña conversación, y
algo más importante: la rutina.
Escapo de cualquier sitio civilizado,
por la carretera inhospita, agreste.
Huyo de la reiteración y del castigo.
Busco el milagro de un refugio.
Allí hablaré sobre verdades divididas.
Bizarras y a su vez valientes.
Mi cabeza bailará sobre arquitectura,
sin ninguna música encendida.
Descubriré como salir de este exilio.
Exterior e interior: de mí mismo.
Litoral, la brisa golpea cristales. Freno.
Paro y apago el motor y las luces.
A contratiempo veo una surreal ventana.
Inmaterial y seductora. Donde
el progreso es la recuperación de la libertad,
sobre un espacio, de nuevo, abierto.
Cierro la puerta. Ando en la noche tenebre.
Solo en la playa, mirando. Ad astra.
Trazando quizás un camino. Per aspera.
Tendido sobre la arena. Y duermo.
Otra vez. Suspiro.
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